18/12/15

Error 404



          Buenas salenas de nuevo, gentes! Una vez más paso por aquí para dejarles el relato que hice para la escena de Literautas. En este caso, el espejo y el bosque. No hay mucho más para decir. Para ver los comentarios que recibió esto en el taller, clic aquí.

           —Computadora, decile a Bruno que venga a sacar la basura.
 
            Tomé los guantes para lavar los platos. La Computadora habló:

            —Error 404. El señor Bruno no está en casa.

            Instintivamente levanté la cabeza. 

            —¿Cómo que no? ¡Si me dijo que estaba trabajando en el taller!

            —Error 404. El señor…

            —Sí, ya sé –interrumpí. Las conversaciones con la Computadora eran de lo más frustrantes. Desde el “incidente SHERLOC”, Bruno tenía prohibidísimo desarrollar nada más inteligente que un perro. Era el precio de la seguridad.

Pero más me frustraba que mi propio esposo apenas se molestara en mentirme mejor. Hacía una semana que decía “voy a trabajar en no sé qué” y desaparecía justo cuando necesitaba su ayuda. Pero mi paciencia era limitada. Tenía media Dune para traducir después de los platos, y ninguna gana de andar persiguiéndolo a él por ahí. Había llegado el momento de ponerlo en vereda. Si descubría que me engañaba con uno de esos robots tipo animé para pervertidos o algo así, se iba a pudrir todo. 

Bajé al sótano. La puerta estaba cerrada, por supuesto. 

—Computadora, abrí la puerta.

—Por favor, diga la contraseña.

No pude evitar dar un bufido. No la sabía. El muy maldito no quería que yo entrara en su búnker por nada. Pero como no pensaba abstenerme de fastidiarlo, comencé a golpear la puerta sin parar. Abrió en seguida.

—¡Pero qué querés!

—Que saques la basura.

—Bueno, ya voy.

Me cerró la puerta en la cara. Golpeé de nuevo.

—Qué.

—La Computadora dijo que no estabas.

Pareció dudar un instante. En seguida replicó:

—Debe andar mal. Después la reviso, estoy trabajando.

Cerró de un golpe. Me fui para la cocina y me puse a lavar. Al rato, tuve una idea brillante. Volví al sótano.

—Computadora, la puerta.

—Por favor, diga la contraseña.

Medité unos instantes y dije:

Black Widow.

Nada.

—Leia.

Diez intentos después:

—Siete de Nueve.

Entré riéndome para mis adentros. Hombres.

El laboratorio se veía impecable. Todo estaba en su lugar, debidamente guardado y etiquetado: aparatos, herramientas, libros, pizarras, planchas de corcho con papelitos... Menos el dueño. “Trabajando, las pelotas”, pensé. A simple vista, todo parecía normal. 

Excepto por un espejo ovalado en un rincón del fondo.

Me acerqué; era raro que Bruno tuviera algo así. Raro, hasta para él. Miré el marco, una especie de maquinaria tosca, llena de cables y lucecitas. Junto a eso, en la pared, había un panel de control. 

¿Esto era el proyecto? 

El óvalo me devolvía una imagen algo deformada, medio transparente, como si fuera algo líquido. Y, superpuesto, se veía el reflejo de un paisaje verde, quizás un bosque.

Me alejé un poco para tener una mejor perspectiva. El bosque pareció moverse como por efecto del viento. Sólo entonces supe lo que era: el prototipo de un portal interdimensional.

No pude resistirme a tocarlo. El índice atravesó la superficie del espejo y sentí una película de agua. Después, nada. Aire. Calidez. Crucé el umbral y me encontré al borde de un bosque bastante convencional. A mis espaldas, más allá del espejo, había una llanura interminable de césped recién cortado. Para ser un universo paralelo, no tenía nada de extraordinario. ¿Qué interés podía encontrar ahí un inventor?

Un griterío entre los árboles interrumpió mis cavilaciones y escuché, cómo no, la voz de mi esposo:

—¡Cinco, apurate!

Ese tono me resultaba tan familiar… Sólo podía significar una cosa.

 ¡Apurate, carajo!  

Estaba jugando al fútbol.

Recordé la basura y me interné en el bosque. No tardé en hallar un claro donde varias figuras corrían para todos lados. Me escondí tras un arbusto y miré. 

Debo haberme desmayado, porque desperté al grito de “¡Goooooooooooool!”.

Eran todos Brunos, cada uno de los cuales tenía un rasgo que lo distinguía de los demás: alto, bajo, rubio, anteojos, cresta punk, albino, etcétera. Recién entonces comprendí realmente lo que sucedía. “Se acabó la joda”, me dije. 

 Entré al claro. Primero, nadie pareció notar mi presencia; pero, conforme avanzaba, se detenían para observarme. Sujeté a mi Bruno por la oreja y lo arrastré fuera de la cancha, ignorando a los demás.

—¡Pará, qué hacés!

—No estás laburando; podés venir a ayudarme.

—¡Me hiciste quedar como el orto!

—Pero los universos son infinitos, diferentes sólo en detalles, ¿no?

—Sí… ¿y?

—Te buscás otro y listo. Pero antes, sacás la basura.

—¡Pará un segundo! ¡No soy el que buscás!

Lo miré fijo, buscando algún rasgo distinto. Nada.

—Dejá de mentir, haceme el favor.

Salimos del bosque y atravesamos el portal.

Los mil y un usos de los portales interdimensionales

Imagen extraída de http://primeranaturaleza.blogspot.com.ar/2015/09/suenan-los-androides-con-tareas.html

4 comentarios:

  1. ¿Quien es el odioso en esa pareja? ¿O lo son ambos?
    Porque ella cruzó un vortice, para buscarlo hasta otro universo y llevarlo a su casa. ¿De vuelta? No está claro, porque podría tratarse de un doble de un universo paralelo. Mientras el Bruno de la protagonista se mantiene lejos de su esposa, o fue encontrado por la doble de sus esposa.

    Interesante lo de las claves.

    Buen relato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No está claro, y nunca lo estará jejeje

      Lo de las claves era casi un chiste fácil :3

      Gracias por comentar!!

      Eliminar
  2. Jajajajaja, buenísimo. No recuerdo bien, ¿pero se trata de la misma pareja del cuento anterior? El inventor que pone a la robot para hacer las tareas domésticas. Fangirl con amnesia soy, en fin. Me encantó, le diste un tono humorístico y dejaste abierto el misterio al final (ya veo que no era él).
    ¡Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, son los mismos. Los adopté para una mini saga. De hecho, esta sería la tercera parte, en realidad la segunda se encuentra en revisión porque el sr. Denise me tiró un par de ideas interesantes, pero tengo que cambiar un poco el plan.

      Besos!

      Eliminar

No seas tímid@, comentate algo!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...