1/11/14

Lo que mata es la mezcla

Holas! Espero que estén terminando bien el fin de semana. Yo estoy contenta, a pesar de que mañana es lunes, porque ha regresado el Taller de Literautas :D Ya recibí los comentarios y estuve dando vueltas por los relatos ajenos, comentando por todas partes. Así que a continuación les dejo mi participación en la escena de octubre. 


            De pronto, algo la sobresalta. El regreso a la realidad ha sido tan brusco que, por unos instantes, no sabe dónde está. Desorientada, mira a su alrededor, y de a poco la realidad va regresando a ella.

            La señorita Eliana está sentada en un banco del patio. Evidentemente se ha quedado dormida, pero está segura de que no ha sido por mucho tiempo, ya que el timbre es lo que la ha despertado. El patio está vacío, por lo que supone que todos los chicos ya deben estar de nuevo en clase.
           
Se pone de pie. Se siente algo mareada; el patio se ve extraño y parece dar vueltas a su alrededor. Apoyando una mano en la pared, avanza con cautela para no caerse.

            De pronto suena la alarma de su celular: son las once de la mañana. A duras penas logra recordar que le toca dar Ciencias Sociales. ¿Qué tema era? Todavía se lo está preguntando cuando llega a la puerta de su aula. Está vacía.

            ¿Dónde están los niños? Repentinamente, el cielo se oscurece; la señorita Eliana levanta la vista. La luna ha tomado una coloración que lo enrojece todo.

            Ya no se siente mareada, pero las baldosas del patio siguen ondulando bajo sus pies. Vuelve a recorrer el lugar con las manos apoyadas en las paredes, aunque parecen inclinarse hacia ella, amenazantes.

            ¿Dónde están los niños? Un movimiento llama su atención: uno de los portones que conducen al patio techado se ha abierto. Más allá sólo se ve oscuridad. La señorita Eliana se acerca dando un paso por vez, mientras intenta controlar su ansiedad.

            Asoma apenas la cabeza, y entonces vuelve el mareo, esta vez acompañado de náuseas, como si la entrada diera a una especie de pozo inclinado a punto de devorarla. En seguida, el eco de un murmullo apagado. Con el temor en el cuerpo y la voz de la conciencia en la cabeza, la señorita Eliana decide avanzar hacia el ruido.

            ¿Dónde estarán…? Luego de una eternidad caminando a tientas, guiándose sólo por el oído, alcanza por fin la entrada del pasillo donde están las aulas de primer y tercer grado. Allí el murmullo es más claro: gruñidos y chapoteos, quizás un arrastrar de pies… Las voces le ponen la piel de gallina.

            Apoya el cuerpo contra la pared, y con el corazón que se le quiere salir del pecho, la maestra traga saliva y se asoma.

            Allí están los niños: en el fondo del pasillo, junto a la puerta de tercero A, enrojecido por la luz del eclipse que se cuela por un tragaluz, rebulle un montón de guardapolvos blancos en un rincón, como si estuvieran devorando algo.

            Apenas logra ahogar el grito de horror que se le escapa de la garganta, mas esto no es suficiente. Basta que uno de los pequeños caníbales se dé vuelta y comience a arrastrar los pies hacia ella, para que todos los demás lo imiten.

            Sin poder contener el pánico, echa a correr, pero la distancia que la separa del patio descubierto es muy grande; cada paso le demanda un esfuerzo sobrehumano y casi no puede respirar. Así, faltándole aún más de la mitad del recorrido, siente que una mano la toma del tobillo. Cae, y aunque no puede verlos, sabe que un montón de rostros ensangrentados se abalanzan sobre ella. En vano intenta defenderse; son demasiados.

            Y en medio de la oscuridad, un cristal que se rompe.

            Y otra vez el sobresalto y la desorientación. Está sentada en el sillón del living de su casa. Hay botellas vacías en la mesa ratona y una copa rota en el suelo. Su esposo duerme plácidamente a su lado. El televisor muestra en su pantalla el menú del DVD que han estado mirando.

            Mientras intenta deshacerse de las últimas imágenes de la pesadilla que acaba de tener, se levanta, tapa a su esposo con una manta, ordena el orden, y se promete que es la última vez que mezcla una maratón de The Walking Dead con vodka.
 


Para conocer las condiciones de la escena, clic aquí
Para leer la versión original (errata incluida) y los comentarios recibidos, clic aquí

Imagen extraída de http://raxxie.com/index.php/archivo/rosas-de-la-infancia/

12 comentarios:

  1. Me hiciste recordar un libro que estoy buscando hace un montón de César Aira ("La cena"). Justamente pasa algo similar: un outbreak zombie que el flaco imagina mientras ve un programa de televisión (en realidad pasan varias cosas, pero sé que hay un maldito apocalipsis zombie en Coronel Pringles, Argentina, en ese libro).
    Por cierto, WALKING ES LO MÁS. ¿La llevás al día, no?
    ¡Saludos!

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    1. No conocía ese libro, voy a investigar un poco sobre él. TWD está muy buena, pero por algún motivo me cansé y la dejé en la 3era o 4ta temporada. Estoy pensando en retomarla, pero nada más.

      Gracias por pasarte!

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  2. HOLA!!!
    me gustó mucho!, ojalá pueda leer más <3
    Te invito a que pases por mi blog:3
    besos!

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    1. Muchas gracias, me alegro de que te gustara :D

      En cuanto pueda me paso por tu blog.

      Besos!

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  3. Jeje mala combinación muertos vivientes con vodka :P
    Un abrazo. :)

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    1. Jajaja, es verdad :)
      Gracias por comentar!

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  4. Menudo sueño. Ya se sabe, que quien ve cosas de miedo... soñará...
    Un besillo.

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    1. Eso es muy cierto ;)

      Gracias por tu comentario!

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  5. Mientras leía tu relato, la calidad narrativa de este me ha parecido tan impecable, que he mirado tu perfil, y he comprobado que efectivamente, te dedicas a algo relacionado con la literatura. Nada menos que licenciada en letras, y haces gala de ello en el texto. En primera persona, aumenta la tensión y el desconcierto. Con frases bien hiladas y llenas de intensidad, nos vas guiando a través de los pasos y mente de la señoria Eliana, y la verdad es que envuelve a toda la escena algo extraño, que luego comprendemos a descubrir la verdad en el final. A mi parecer, has clavado la atmósfera de un sueño.
    Un saludo, Denise.

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    1. Aww, muchas gracias! La verdad es que trabajé bastante en este cuento y fue muy divertido (la boba se ríe de su propio chiste :P). Me alegra mucho que se note el trabajo artesanal que tiene detrás.

      Gracias por comentar!

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  6. jajajajajajajajajjjaaj xD Muy bueno en serio. Y si, es una pesima idea mezcclar alcohol con series americanas de clase M... cualquier cosa puede pasar xD :3 Y no tengo idea de por qué no me hube suscrito antes, pero me suscribo! Un abrazo y nos leemos! :D

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    Respuestas
    1. Bueno, me alegro de que te haya gustado, y te doy la bienvenida a esta cosa extraña XD

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