24/7/14

Ana y el Poltergeist (parte II)

           Parte I

           18/7

Ayer aproveché que Bruno se encerró todo el día en el taller para poner un poco de orden en el resto de la casa. Me dijo que comenzó un proyecto nuevo, pero que quiere mantenerlo en secreto porque es una sorpresa. Espero que no sea otra Robotina, después de la última experiencia no quiero saber más nada con la inteligencia artificial.


El caso es que pasé por delante del baño y vi abierta la puerta del botiquín. La cerré sin prestar atención. Hasta ahí, todo bien. Al rato volví a pasar, estaba abierta de nuevo. Como a esa altura ya no recordaba si había sido yo, porque a veces hago cosas de las que luego me olvido, no le di la menor importancia. Pero a la quinta no me quedó la menor duda de que alguien lo estaba haciendo a propósito. Bruno dice que él no fue, pero le gustan las bromas, sobre todo las pesadas, aunque debo admitir que conmigo se cuida. Como el día que abrió todos los muebles y cajones de la cocina para asustarme. Pero con eso sólo consigue fastidiarme más, porque me agrega más trabajo al que ya tengo. Si pusiera toda esa energía en lavar los platos o darle de comer a Zoe, por ejemplo, mi vida estaría solucionada.

Opté por dejar el botiquín como estaba, ya que cerrarlo era al cuete. Y hete aquí que no sólo se quedó así, sino que cuando volví de sacar la basura, encontré todas las puertas de la casa abiertas. Y cuando digo todas, quiero decir todas. Las de los muebles del living, de la cocina, de los cuartos… hasta los cajones. Bruno se ofendió, más por la interrupción que porque sospechaba que se trataba de una broma suya.

Todo quedó tranquilo desde entonces, pero ahora no puedo dejar de pensar… ¿cómo pudo salir, hacer todo eso y volver en el medio minuto que me llevó sacar la basura a la vereda?

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