24/5/14

Canción de Medianoche

Hola! Comparto con ustedes este relato, uno de los primeros que hice. Espero que lo disfruten!

 

Una medianoche regresaba a mi casa, después de haber cenado con unas amigas. El día había sido bastante largo, pero no me sentía cansada. La calle estaba tranquila y oscura, y se podían ver las estrellas. 

Mientras contaba las cuadras que faltaban para llegar a la parada del colectivo, caí en la cuenta de que alguien caminaba detrás de mí, y que sus pasos sonaban al  mismo tiempo que los míos. Al principio no le presté la menor atención, distraída como iba, observando a mi alrededor. Hasta que tropecé con una baldosa medio salida y los tacos me hicieron perder el equilibrio. Las pisadas que me seguían alteraron su ritmo del mismo modo que los míos al tratar de retomar el paso. Raro.

Sin darme vuelta, di unos saltitos de largo irregular, y la otra persona hizo exactamente lo mismo, al mismo tiempo… como si me leyera la mente.

Ese pensamiento me alteró y comencé a caminar cada vez más rápido, y las pisadas aumentaron su velocidad simultáneamente. Pasé al trote, y el sonido se aceleró también. Creí sentir que se acercaban, y eso realmente me asustó. Eché a correr.

Busqué con la mirada algún negocio abierto, pero todo pasaba a mi lado en silencio, todo a oscuras, todo cerrado. Las calles estaban vacías, y las cruzaba a toda velocidad, mirando siempre hacia adelante. Otra cuadra a oscuras, otra calle silenciosa. Y los pasos detrás de mí, sin acercarse, pero constantes.

No sé cuánto tiempo pasó, pero el cansancio se hizo sentir pronto. Me dolían los pies y bajé la velocidad. El sonido de las pisadas comenzó a sentirse cada vez más cercano. El pánico nubló mi mente. No podía acelerar más.

En seguida vi venir hacia mí las luces de un colectivo salido de la nada. Lo paré desesperada, subí sin esperar a que se detuviera, respiré. No sabía qué línea era, ni me importaba. Con tal que me alejara de la calle… Mientras recuperaba el aire y pagaba el boleto, miré por la ventanilla a mi perseguidor.

Y cuál no sería mi sorpresa al verme fugazmente a mí misma, idéntica ropa, idéntico rostro, mirándome desde la vereda con la misma expresión de asombro que yo también debía tener.







10 comentarios:

  1. Inquietante, si la angustia del trayecto es asfixiante, ya no te digo el final, aterrador.
    Felicidades

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  2. Estupendo y misterioso relato que engancha desde el primer momento. Muy bueno, Denise, me ha gustado mucho :)

    Un saludo!

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    1. Me alegro mucho de que te haya gustado :D

      Gracias por comentar!

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  3. Una historia que intranquiliza desde el comienzo. La inquietud del personaje se incrementa a medida que avanza el relato. En tres etapas aumenta su velocidad para alejarse de los pasos que la persiguen, en la cuarta flaquea por el cansancio y es allí en dónde se genera en la mente del lector la posibilidad de la desgracia de que sea alcanzada por la amenaza que la sigue. Y entonces aparece la salvación del colectivo. Y luego el desenlace, fantástico, en dónde ve que su perseguidor es nada más ni nada menos que ella misma.
    Disfruto mucho de tus relatos, Denise. Éste me ha fascinado por la habilidad que tuviste para armar la trama en base a las presunciones y suposiciones que ocurren en la mente de ella, a punto tal de que el lector se queda con la duda de si "realmente" se vio a sí misma o si fue otra suposición, como la de los pasos.
    Una delicia.
    Te mando un gran saludo.
    Ariel

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    1. Muchísimas gracias por tu comentario, este cuento es resultado de un ejercicio de escritura, y siempre me gustó, aunque tenía dudas sobre si había manejado bien el suspenso ;)

      ¡Saludos para vos también!

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  4. Un relato inquietante y a la vez nos has tenido en ascuas de ver quien te perseguía. El final me ha quedado con la misma cara de la protagonista. Me has hecho recordar algo parecido que me pasó a mi. Volvíamos de una fiesta mis primos y yo y teníamos que caminar por un camino entre pinos ya que vivían mis tíos en un caserío. Yo oía pasos tras de mi. Me paraba y los pasos dejaban de sonar. Caminaba más aprisa y sonaban más deprisa. Hasta que me dí cuenta que era el roce de mis pantalones lo que hacían el ruido. Un abrazo

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    1. Uh, me imagino el susto que te habrás dado! Menos mal que al final te diste cuenta XD

      Un abrazo para vos también y gracias por comentar!

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